Boletín Electrónico de la Fundación Cisneros No. 50 / Abril 2008
 
 

Por Gaby Arenas de Meneses

 

Inició su trabajo artístico buscando su propia esencia. Seis años atrás un encuentro espiritual cambió su obra para darle un motivo. Enmudeció y experimentó una profunda conexión con la naturaleza, que hoy convierte en imagen y movimiento.

I. El yo emisor

La Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas fue la primera academia de arte a la que Nan González asistió. Antes, siempre estuvo relacionada con el quehacer artístico a través de su familia, pero fue en las aulas de la Cristóbal Rojas donde comenzó a destacarse por su talento para el dibujo.

Nan se graduó cumpliendo todas las formalidades y se ganó una beca que le permitió realizar su primera gran exposición. Con el dinero de la venta de sus obras decidió partir hacia Inglaterra en busca del movimiento punk, no sin antes dejar una carta informativa para su familia de quienes se iba a escondidas.

“Apliqué en la Escuela de Arte de Chelsea y me aceptaron. Empecé a estudiar graficas y dibujos, pero después me di cuenta que por ahí no iba lo que yo quería y comencé a hacer performance. Allá me conseguí con Yeni Hackshaw y con varios artistas venezolanos; estaban Pedro Terán y Diego Barbosa, había un grupo muy interesante. Creativamente fue extraordinario, para mí era una visión de lo que era el arte en otra latitud con un contexto diferente. Empecé a descubrir lo que llaman arte conceptual y trabajé la fotografía, sobre todo la polaroid, para intervenir calles, avenidas y parques”.

Luego de terminar su beca regresó a Venezuela con el ansia de buscar más, por lo que logró un nuevo apoyo económico para estudiar cine en Cannes. “Me di cuenta que la imagen era lo que yo quería conceptualmente. Estuve un tiempo allá estudiando cine y fotografía, pero la vida era más difícil porque es un pueblito que cuando está el festival es una maravilla, pero de resto es totalmente muerto. En la escuela aprendí muchísimas técnicas de fotografía tradicional, pero no era en realidad lo que yo quería. Hice varios trabajos de investigación con Yeni Hackshaw y empezamos a hacer performance. Cuando regresamos a Venezuela ya éramos un equipo, trabajamos juntas”.

En 1980, Nan y Yeni regresan para hacer performances en Venezuela y, durante una etapa de siete años, fueron muy activas. Presentaron su trabajo en la Bienal de Sao Paolo, en la Bienal de París, en Medellín y en la Galería de Arte Nacional.

Luego cuando agotaron el tiempo de trabajar juntas, Nan González continuó su búsqueda. “Mi necesidad era el movimiento y la imagen, por lo que empecé a trabajar con video arte, y allí comenzó mi desarrollo de trabajo sola, con una investigación sobre el ser humano que yo era, buscando en esencia qué realmente soy y lo que vine a hacer. Empecé mi trabajo sobre eso y sobre los elementos de la búsqueda del yo, conociendo absolutamente la parte física como objeto conceptual”.

II. El medio

Los performances dieron paso a una etapa en la que Nan comenzó a trabajar video-esculturas como objetos temporales. “Las instalaciones no son permanentes en el tiempo, el montaje tiene un tiempo determinado, que luego sí se mantiene a través del video, porque el video se puede mostrar, modificar o cambiar de formato. Yo pienso que el problema es la conservación, el video ahorita se mantiene y es una obra contundente tanto como la pintura, la escultura y el dibujo”.

“Yo nazco con el video arte con todo ese proceso que se vivía en Europa, primero con la imagen y, después con la imagen inmediata que es la polaroid. Yo tuve un proceso importante con la polaroid porque modificaba las fotografías para luego dar el salto al movimiento. Fíjate que la polaroid tiene un movimiento en el revelado al instante, después de tomar la foto la ves procesando y puedes modificarla, de ahí viene el movimiento inclusive de la imagen y el video”.

“Empecé a trabajar el video sola, editando con dos VHS, una camarita analógica, un trípode y, trabajando con efectos que nadie se imaginaba como los hacía”. En su obra Vuelo del cristal (1991), hace pensar al que mira, que el video ha sido trabajado en edición no lineal, sin embargo es un video logrado por Nan a través de la experimentación. “La mayoría de mis trabajos los hice sola, manejo algunos programas de edición, pero no me gustan mucho los efectos que traen, me parece que le quitan calidad al trabajo”.

Durante las décadas de los ochenta y noventa, Nan González vivió una época creativa muy valiosa, participó en varios salones internacionales y se encontró con otro proceso que para ella es realmente enriquecedor, “el poder enseñar y aprender directamente de un alumno que tiene tanto deseo”.

Nan González encontró en el video el medio para comunicarse y complementó la técnica con su proceso de búsqueda, para ella “hay dos etapas: una, en el proceso previo a la toma del video, y otra, teniendo el material que es donde se funde todo y sale la pieza. Son dos procesos claves  relacionados con el tiempo, la investigación, la imaginación, los sueños y la meditación, porque yo para hacer una obra tengo que entrar profundamente en mí, buscar el silencio absoluto, buscar la conexión con mi esencia pura, y ahí empiezo a crear”.    

III. La Naturaleza

El trabajo de Nan González fue tomando un rumbo relacionado con la naturaleza, y su preocupación por las condiciones del planeta motivó una invitación a Argentina y Chile para exponer su trabajo junto a Magdalena Fernández.

“Fue una experiencia extraordinaria, trabajamos maravillosamente. Magdalena hizo una instalación suprema y tuvimos la oportunidad de subir a los glaciares juntas, compartimos muchas cosas, además de conocernos y respetarnos más”.

“Desde hace seis años cambio mi relación con la espiritualidad y creo que se ve el cambio en mi trabajo, los últimos videos son sencillísimos, tienen que ver con la naturaleza. Hace cinco años estuve por primera vez en mi vida frente a un glaciar, en San Rafael en Chile, al que llegué por casualidad, no sabía absolutamente nada y no tenía nada claro todavía en mi trabajo conceptual. Como artista y como Nan González, con un ego enorme claro, estaba ajena a todo lo que tenia dentro de mí que no veía, sobre todo la naturaleza que es lo más hermoso, es una cosa extraordinaria. Cuando llegué al glaciar, viví lo más doloroso que he sentido y la conexión más profunda que he tenido” y continúa:

“Montada en un barco cuarenta grados bajo cero con un monstruo que se está cayendo frente a mí, el sonido fue indescriptible, mi cámara se congeló, no funcionaba, tuve que alquilar una en el barco e hice unas tomas que no eran muy buenas, pero regresé con un entendimiento y un toque en el alma demasiado profundo”.                           

Actualmente las últimas investigaciones de Nan están enfocadas en el recalentamiento del planeta, en lo que el hombre está haciendo, y en la búsqueda interior. “Ahorita estoy en una investigación profunda, tratando de borrar cada vez más cosas para quedarme en blanco y empezar a retomar un trabajo que dejé y que todavía está en proceso. Ahorita estoy investigando, nutriéndome y purificando más mi cuerpo físico para realizar otra obra. Mientras estoy en ese proceso, continúo dándole a mis alumnos lo mejor de mí”.

 
 

 

Nan González
Fotografía: Carlos Germán Rojas

 

 

Nan González
Integraciones en agua
1981
Instalación
28 x 141.2 cm
(11 x 55 9/16 inches)

 

 

Nan González
Naturaleza viva
1995
Video-arte
213 x 37.5 x 36 cm
(83 7/8 x 14 3/4 x 14 3/16 inches)